Comprar un coche nuevo gusta a todo el mundo, pero lo que podemos encontrar en el mercado de segunda mano es algo que, como norma general, no podemos alcanzar en términos de presupuesto en el mercado de vehículos nuevos, y en caso de poder alcanzarlo, un coche con unos cuantos kilómetros siempre cuenta con un gran descuento respecto al nuevo.

Comprar un coche de segunda mano en España tiene sus riesgos pero si intentamos minimizarlos al máximo, comprobamos el vehículo y tenemos suerte, os aseguro que estamos ante una de las mejores compras que podéis hacer.

1. Antes de buscar, investiga y antes de comprar, chequea

Así es, antes de mover ficha te aconsejo que investigues, preguntes y busques todo lo relativo al coche que quieres comprarte –si es que estas encaprichado con algún modelo determinado-.

¿Por qué te comento esto? Muy sencillo, es mejor saberlo todo antes para estar en una posición más ventajosa en el momento de la compra y así poder efectuar al vendedor ciertas preguntas que pueden darnos información clave. Las respuestas del vendedor pueden revelar detalles sobre estado de coche, así como de su valor real.

Personalmente, buscaría y me informaría sobre el mal endémico del modelo que vamos a comprar. Sí amigos, todos los coches tienen una avería típica o un fallo común y es mejor saber a qué nos vamos a enfrentar. Esto es de vital importancia para saber si el coche que vamos a comprar ha pasado la revisión, ha sido llamado a revisión, ha estado sometido a alguna campaña de reparación o si no lo ha sufrido, saber si la va a sufrir y cuando…

2. Chequeo exterior en busca de fallos

Sabemos que hay vendedores que son honestos, pero hoy en día no te puedes fiar ni de tu sombra. Lo mejor es que en primera instancia efectúes una inspección ocular del exterior. Te aconsejamos que te centres en:

  • Los desperfectos visibles, ya que te pueden servir como palanca para negociar el precio.
  • Los desperfectos no visibles: Posible “piel de naranja”, imperfecciones, burbujas o pequeños bultos en la pintura que puedan revelar posibles reparaciones. Fíjate en las marcas de las ventanillas -me refiero al logo de la empresa que las fabrica-. Todas las marcas de todas las ventanillas tienen que cuadrar, si no lo hacen significa que se ha remplazado alguna de ellas -el motivo puede ser desde un chinazo a un robo, pasando por un accidente-. Esto te puede servir para preguntarle al vendedor y conocer los detalles ocultos del coche.
  • Mira que los faros y demás piezas sean originales. Algunas marcas estampan su logo en los repuestos. El hecho de que sean originales puede significar que son de fábrica o, que si se ha efectuado una reparación, esta no ha seguido una filosofía de ahorro. Puede parecer una tontería, pero estos detalles pueden servirte para hacerle preguntas al vendedor y ver cómo reacciona-. Si ves que no sabe, no contesta o se pone nervioso, ya sabes que hay que desconfiar…
  • Fíjate en que los huecos entre las diferentes piezas mantengan una distancia uniforme –me refiero a la juntas y ranuras-. Soy consciente de que muchos coches vienen mal de fábrica, pero esto también puede revelar un posible golpe y un descuadre de ciertos elementos de la carrocería.
  • Comprueba que todas las puertas abran y cierren correctamente y que las cerraduras funcionen a la perfección, incluidos los seguros para niños -su mal funcionamiento puede revelar posibles reparaciones-.
  • Échale un ojo al desgaste de los neumáticos. Por un lado pueden indicar posibles “malas pisadas”, o maltrato en caso de fuertes golpes en los laterales.
  • Cuanta más luz le dé al coche, mejor. Todas las pinturas cuentan con micro rayajos, así que desconfía si todo es perfecto. Pulir la pintura puede dar un aspecto excelente, pero un mal pulido o un pulido excesivo puede hacer que tu coche cuente con un aspecto maravilloso al principio y, en dos años, de pena.

Un truco para saber si una pieza ha sido repintada: En el caso de una puerta o un capó, deberíamos abrir y comprobar el lateral o la pieza de perfil –mucho ojo también a la pintura en las gomas de las puertas o al estado de las mismas-. Conozco a expertos que incluso emplean imanes en la chapa con el fin de buscar masilla o fibra en la reparación de golpes. Todos estos detalles y trucos te los dejamos para que emplees los que quieras o, simplemente, te eches unas risas…

3. Chequeo del interior

En el exterior nos la pueden colar, pero el interior es muy revelador, así que mucho ojo en este punto:

  • Comprueba que el desgaste del volante, la palanca de cambios o el asiento cuadra con el kilometraje del vehículo -el anunciado-. Los pedales, la moqueta del conductor, un cinturón dado de sí, una palanca de los intermitentes con holgura o un parasol un poco más flojo de lo normal pueden indicarnos que algo raro pasa.
  • Hay que probarlo todo en parado: luces, intermitentes, luces de freno, antinieblas y combinaciones de estos en busca de fallos eléctricos o bombillas fundidas. Merece la pena también comprobar el equipo de música y ver si todos los altavoces funcionan -es muy común que tras desmontar una puerta, el mecánico se olvide de conectar los altavoces o los motores de las ventanillas-. Comprobar el sistema de climatización es de vital importancia en nuestro país, ya que su capacidad de enfriar o su olor pueden revelar problemas.

Un truco de veterano en la materia es llevar el coche a un lavadero a presión. Un gran amigo y experto en estos temas me comentó que con un lavado de tres minutos en un lavadero a presión podemos ver posibles fallos de estanqueidad. Si el agua se filtra al habitáculo o al maletero, desconfía, algo raro hay. No pierdas el tiempo.

No te olvides de echar un pequeño vistazo a los bajos en busca de golpes, raspones y óxido. También deberías ver el hueco de la rueda de repuesto, por si algo de agua pudiese haber deteriorado el mismo. Ten en cuenta los olores, así como el color del techo en busca de posibles descuentos en concepto de limpieza. Los coches de fumadores suelen ser más baratos por esta razón, ya que como norma general, el techo está oscurecido.

4. Mirar bajo el capó

Aquí lo cierto es que estaremos perdidos a no ser que contemos con los conocimientos o con la ayuda de un experto. Si no contáis con ninguna de las dos cosas, lo mejor es que miréis los niveles de líquidos (aceite, refrigerante, frenos…). Hay que echarle un buen ojo a posibles fugas y sobre todo, al estado de la correa de la distribución (si la equipase) en busca de grietas o hilos sueltos.

Personalmente, soy siempre partidario –aunque cueste algo de dinero- de llevar el coche a un taller mecánico para que realicen una inspección y lo enchufen a la máquina para buscar posibles fallos.

Echarle un ojo al sistema de escape, a su estado y al posible óxido, no está de menos. Tampoco te olvides de revisar los filtros, tanto los de aire como los de aceite.

Aunque el mecánico sabe lo que tiene que mirar, no está de más que le indiques que preste especial atención a posibles fugas de líquidos, en especial en aceite -si el modelo cuenta con cubre cárter, una mancha en el mismo puede revelar muchos aspectos, desde una fuga hasta un golpe pasando por una operación de rellenado con vertido, algo que no es peligroso y que es muy normal-.

El mecánico también nos podrá indicar el desgaste de los frenos discos y demás, por si es necesario contar con algo más de dinero para repararlo. Saber las posibles reparaciones o acciones de mantenimiento también nos pueden ayudar a rebajar el precio del coche.

5. Probar el vehículo

Esto no es sencillo, ya que en la mayoría de las ocasiones se da una simple vuelta a la manzana. Esto no vale. Yo recomiendo dar una vuelta suficientemente larga como para abarcar diferentes carreteras. Recomiendo encarecidamente salir a autopista para elevar la velocidad del vehículo en busca de vibraciones extrañas o ruidos raros.

En parado o, a bajas velocidades, recomiendo un giro de 90 grados, así como buscar el tope a la dirección con el fin de ver cómo suena y cómo se comporta la bomba de la dirección –hay que estar atentos a ruidos raros o vibraciones extrañas-. Ruidos o chirríos en el sistema de frenos pueden detectar desgastes o simplemente ser algo normal, todo depende del tipo de discos.

Probar el vehículo en todo tipo de vías

Mucha atención al tacto de los pedales, sobre todo los más importantes, freno y embrague. Si están muy “blandurrios” o transmiten ruidos o vibraciones, mucho ojo.

6. Pregunta por el libro de mantenimiento o las facturas

Vale, este es un punto complejo. Lo cierto es que hay gente que pasa los servicios en los talleres oficiales y hay gente que no. Esto no tiene porqué ser un problema. Tener un libro sellado en el servicio oficial no es garantía alguna, al menos no al 100%-. Hay ciertas “bandas” que han sido desarticuladas recientemente y ofrecían la posibilidad de sellar los libros sin que el coche pasase la revisión… cuidadito con esto.

Lo cierto es que para evitar esto sólo puedes pedir las facturas. Otra cosa es que los anteriores propietarios guarden todas, es bastante complicado. No está de más preguntarle al vendedor el lugar en el que ha pasado las revisiones e intentar probar suerte allí, quizá en el taller puedan darte algo más de información sobre ese vehículo y su historial de revisiones.

Si te dan las facturas, comprueba los conceptos de las mismas en busca de más detalles y datos.

7. Antes de comprar, consulta las cargas del coche

Si eres un comprador veterano o un comprador precavido deberás saber que “te la pueden colar”. Para que no te intenten “hacer la del primo” deberemos de averiguar las cargas que tiene un coche. En el caso de que existan cargas o reserva de dominio, estas se inscriben en el Registro de Bienes Muebles de la provincia de matriculación, aunque también podremos solicitar un informe a Tráfico. Podemos obtener la siguiente información:

  • Embargo: Indica la existencia de una carga sobre el vehículo ordenada por una Autoridad Judicial o Administrativa para garantizar el cobro de una deuda. Tienes que saber que la existencia de un embargo no impide la transferencia del vehículo, aunque continuará anotado el embargo.
  • Precinto: Indica que una Autoridad Judicial o Administrativa ha solicitado que se impida la circulación del vehículo así como la inmovilización del mismo. La existencia de un precinto no impide la transferencia del vehículo, continuará anotado el precinto por lo que el vehículo seguirá sin poder circular y no se expedirá el permiso de circulación a nombre del nuevo titular.
  • Reserva de dominio: Indica que el vehículo se adquirió mediante un contrato de venta a plazos en el que, el vendedor o la entidad financiera y el comprador, acordaron que la transmisión de la propiedad del vehículo no se produciría hasta que el comprador hubiera pagado la totalidad del precio. Si usted ya ha realizado el pago total del vehículo a la entidad financiera, deberá solicitar de ella el correspondiente escrito en el que conste el pago, y presentarlo en el Registro de Bienes Muebles correspondiente para cancelar la reserva de dominio. Hasta que no esté cancelada, la reserva de dominio impide la transferencia del vehículo.
Consultar en DGT las cargas de un vehículo

  • Leasing: Indica que, a través de un contrato de arrendamiento con opción de compra de un vehículo, el arrendatario puede adquirir la propiedad del vehículo mediante el pago de cuotas mensuales y de una cuota residual al finalizar el contrato. Una vez pagadas todas las cuotas, el arrendatario adquiere la propiedad del vehículo y debe solicitar de la entidad financiera la documentación necesaria para cancelar el leasing en el Registro de Bienes Muebles competente. El leasing, hasta que no esté cancelado, impide la transferencia del vehículo.
  • Renting: Indica la existencia de un contrato de arrendamiento en virtud del cual una persona utiliza un vehículo propiedad del arrendador. Una vez finalizado el plazo del arrendamiento, el vehículo deberá ser devuelto a la entidad arrendadora y deberá cancelarse el contrato en el Registro de Bienes Muebles competente. El renting, hasta que no esté cancelado, impide la transferencia del vehículo.
  • Hipoteca Mobiliaria: Indica que el vehículo está gravado con una carga en garantía del pago de un crédito. Si el crédito está cancelado, se debe solicitar del acreedor la documentación necesaria para cancelar también la hipoteca en el Registro de Bienes Muebles competente.

8. Comprueba la documentación del vehículo, la matrícula, el VIN…

La documentación del coche te revelará detalles interesantes, desde la fecha de primera matriculación –que concuerde con las letras de la matrícula-, la posibilidad de estar ante un coche importado … Busca siempre lo irregular  y si te da mala espina, fíate de tu instinto y aborta la operación de compra.

En caso de haber pasado ya alguna ITV, lo mejor es comprobar los kilómetros anotados por la estación y ver si son similares –serán superiores pero deberás valorar sin son normales para el tiempo que ha pasado desde la inspección-  a los que tiene el vehículo para ver posibles “afeitados” de Km –no es posible detectarlo, ya que los afeitados suelen hacerse antes de la primera ITV-.

9. Presta especial atención a los diésel

A pesar de la exigente normativa anticontaminación y del futuro tan negro que se está planteando para este tipo de vehículos, un vehículo diésel de segunda mano sigue siendo una alternativa muy lógica para millones de conductores. Sin embargo, en vistas de lo que está por venir, debes de tener especial cuidado en algunos aspectos cuando compres un vehículo diésel usado:

10. Nunca pagues el precio que te piden

Puedes usar cualquiera de los puntos anteriormente indicados para hacer algo de presión. Da igual la rebaja, lo importante es que te ahorres algo y mucho ojo, porque cuanto más información tengas, más argumentos podrás darle al vendedor.

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