Desde Talleres M&D te ofrecemos una serie de consejos para mantener a punto el coche, evitar riesgos y conducir con seguridad, siguendo las medidas de movilidad del actual estado de alarma.

El mantenimiento de los limpiaparabrisas es fundamental para evitar accidentes y aunque su recomendación es cambiarlos una vez al año para asegurar un buen funcionamiento, te alertamos de cinco señales significativas para saber cuándo hacerlo:

  1. Si queda un velo (neblina) en el parabrisas tras el paso del limpiaparabrisas, puede deberse al endurecimiento del caucho de éste. La goma no debe endurecerse nunca, por lo que si ocurre esto, es motivo de sustitución.
  2. Hacen ruido y movimientos bruscos. La contaminación y los cambios de temperatura dañan la goma y hacen que ésta se endurezca.
  3. Dejan huellas finas en forma de líneas. El agrietado de la goma se produce por el endurecimiento del material, provocado por los cambios de temperatura.
  4. No limpian correctamente, dejando grandes zonas sin limpiar. Esto implica un envejecimiento del caucho y/o presión de la escobilla irregular.
  5. El exterior del cristal se empaña. También es motivo para proceder al cambio. Esto se debe a que el caucho se ha endurecido: el limpiaparabrisas no ejerce la presión necesaria sobre el cristal para una correcta limpieza, dejando espacios sin aclarar.

Para evitar llegar a estos niveles de mal funcionamiento de las escobillas o mantenerlas en buen estado desde su cambio, éstos son algunos de nuestros consejos:

  1. Limpiar la escobilla regularmente con un paño húmedo.
  2. Limpiar regularmente el parabrisas para eliminar restos de grasa y suciedad.
  3. No accionar las escobillas cuando hay hielo en el parabrisas.
  4. Controlar periódicamente el nivel del líquido limpiaparabrisas.
  5. No descuidar la escobilla trasera, ya que una visibilidad óptima es esencial a la hora de hacer maniobras.
  6. Mantener los limpiaparabrisas en perfecto estado y revisarlos periódicamente.
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